Erick Tomasino

Entendemos
la Educación Popular como una propuesta pedagógica desarrollada desde los
sectores populares y enriquecidos por sus experiencias en los procesos de transformación
de la sociedad en un contexto condicionado. Por ejemplo los planteamientos de
Paulo Freire se originaron desde el contexto en el cual vivió, no son el
producto de una idea aislada fuera de la realidad; sino que estos
planteamientos se dan en un período de dictaduras militares en Latinoamérica y
el auge del período revolucionario. En ese sentido los modelos educativos
responden a contextos e intencionalidades políticas e ideológicas, no son al
azar ni se dan en el vacío.
Práctica educativa: teoría del conocimiento puesta en práctica
La formación –en este caso- es el conjunto
de acciones en el campo del conocimiento que fortalecen los procesos que llevan
a cabo las organizaciones populares. Son procesos educativos que tienen que ver
con la producción, transmisión y reproducción del conocimiento. Esto es
intencionado y tiene que ver con un sistema coherente de procesos formativos
para orientar las acciones en función del logro de los propósitos de la causa
popular.
Todo lo
que tiene que ver con procesos de enseñanza-aprendizaje, son prácticas
educativas con toda una teoría que las sustentan; la educación es poner en
práctica esa teoría, es poner en práctica nuestra concepción del mundo y la
realidad y nuestras aspiraciones y sueños de cómo quisiéramos el mundo y más aún
para elevar nuestro nivel de comprensión de la realidad.
La Educación Popular no es neutra, tiene opción y rumbo político
La
historia de la educación nos demuestra que ninguna pedagogía es neutral. Desde
el momento que nos definimos como educadores populares, estamos diciendo que
tenemos una opción preferencial por la clase trabajadora y cuando hablamos del
rumbo, estamos diciendo que la Educación Popular tiene que orientar la
construcción de otro mundo más justo, más equitativo, más incluyente. El doble
carácter de la Educación Popular es el denunciar las viejas estructuras de
dominación y explotación pero a la vez es anunciar nuevas estructuras que
sustenten un mundo más justo y equitativo.
Punto de partida: contexto económico, político, ideológico, cultural
El punto
de partida es la práctica ejercida en el contexto económico, político,
ideológico y cultural de la persona y el grupo del que forma parte; el contexto
donde los grupos viven y materializan su concepción de la vida. A veces
iniciamos con una pregunta. A veces podemos iniciar con una noticia o las
personas cuentan algo, y desde ese punto de partida comenzamos a reflexionar. Esto
nos sirve como un diagnóstico del grupo. Para ello priorizamos el diálogo.
La Educación Popular inicia con una provocación del educador o una
demanda del educando, o un acontecimiento del contexto
Si bien
el punto de partida es la práctica, cual es el punto de entrada es decir: ¿Cómo
iniciamos un proceso de formación sin ser imponentes, sin ser verticalistas?
Muchas veces los procesos de formación inician con una provocación del educador, a veces inician con una demanda del grupo o a veces inicia con
un acontecimiento del contexto. Nosotros provocamos la discusión, hacemos
preguntas para provocar, quitar la venda de los ojos implica no darlo todo como
un hecho inamovible. Otras veces iniciamos con una demanda del grupo, entonces
tenemos que llegar entender en qué momento está el grupo, en qué momento está
la persona para partir de ahí, se parte de la demanda concreta del grupo.
No está
de más recordar que un programa de formación que organizamos hoy no es que el
mismo programa de hace 10 años, se hace ahora, de acuerdo a las
particularidades de cada grupo; es decir que cuando decidimos iniciar un
proceso de formación, tenemos que pensar en qué contexto se va a realizar para debatir desde ese contexto. Se
necesita de la teoría, pero como un momento de análisis de la realidad. No
pretendemos hablar de manera abstracta ni recitar toda una serie de conceptos
aunque sean los más revolucionarios, si bien no desechamos el conocimiento
acumulado, es importante saber cómo eso se está reflejando hoy en la práctica y
en la vida cotidiana de las personas.
Educador y educando dos actores de una misma escena
En un
proceso de aprendizaje que se dice horizontal, no se trata de colocar en el
mismo papel al educador y al educando y hacer un “coro que canta a una sola
voz”, tampoco es que sea una misma persona desarrollando un monólogo, es definir
los roles, en un momento determinado se puede definir quien ejerce el rol de
educador y luego se puede cambiar, lo importante es aclarar en qué momento se
asume un rol, no somos sólo educadores para siempre ni sólo educandos para
siempre.
La
manera de elegir los roles es en sí una manera de ejercer nuestra concepción
del mundo. Sin embargo a veces se puede dar por “autoselección”, porque a veces
no podemos esperar y se asume por experiencia, porque creemos que es importante
iniciar, pero compartimos a las personas nuestro rol. No es decir qué hacer
pero si facilitar la toma de decisiones, porque tenemos algunos elementos,
algunas herramientas que pueden apoyar la facilitación.
La Educación Popular no es sólo talleres, está en la movilización, la organización
Nadie es
ajeno a la política, aún si la gente dice que no se quiere meter en política
cada toma de decisiones y la ejecución de las decisiones es hacer política. Entonces
Educación Popular tampoco es sólo ir a la ‘capacitación’, la Educación Popular,
está en la movilización, en la organización, está incluso en la fiesta popular.
Es compartir nuestros sueños, nuestra frustración, nuestra alegría, donde están
los sentimientos de la gente, está en la confianza afectiva que es muy
importante para establecer la confianza política.
Pensar
que lo popular es hacer escuelas en todas las regiones más lejanas o que es
simplificar el conocimiento para los “ignorantes” en manualitos con dibujos
simpáticos, asumiendo que las personas han sido, son y serán ignorantes, es
negar a la Educación Popular como una práctica pedagógica que aporta a la
clarificación de las conciencias de la clase trabajadora. Partir de la realidad
de las personas no significa quedarnos en esa realidad, debemos acompañar a las
personas a avanzar en la comprensión de la realidad.
Coherencia práctica – teoría
No puedo hablar de la transformación de la realidad si
no estoy convencido que la realidad es transformable.
La
Educación Popular tiene una opción y un rumbo político a favor de la clase
trabajadora, eso nos demanda mayor coherencia entre la práctica y la teoría,
entre lo que decimos y lo que hacemos. Como el mismo Freire nos lo explica: “Yo
no puedo enseñar a amar, puedo hablar de amor, dar conceptos sobre el amor,
pero tengo que tener la capacidad de amar, amando puedo hablar sobre el amor”.
Encontrar la coherencia es un desafío permanente en un mundo incoherente.
Intencionalidad ¿para qué lo hacemos?
Podemos diseñar
procesos de formación, capacitaciones, foros, no importa como la hacemos, lo
importante es la intencionalidad con que lo hacemos, para qué queremos hacer
eso. Para qué queremos proponer a la gente cierta temática, en función de qué,
porque hay una intencionalidad política, aprendemos con las demás personas a
utilizar ese centímetro de poder. Lo que diferencia a la Educación Popular de
otras prácticas educativas es su aporte a la conquista de la emancipación en
favor de los oprimidos.
Preparar el máximo aunque hagamos el mínimo
Cuando
definimos la intencionalidad, cuando se prepara un esfuerzo se hace planificando
el máximo aunque en la ejecución hagamos el mínimo; esto significa hacer una
planificación como si se fuera a hacer todo lo que está ahí escrito, pero
sabemos que en el hacer muy probablemente no lo hacemos todo; sin embargo, es
peor preparar lo menos y el grupo exige más y no estamos preparados. Planificar
es elaborar el mapa que llevamos para avanzar en nuestro camino.
Método es encontrar el camino más cierto
El
método es encontrar el camino cierto. Método viene del latín metodus que a su vez viene del griego meta hodus, que significa caminos para
alcanzar la meta. No hay un método, un solo camino, hay varios, para cumplir las
metas propuestas que vayan en rumbo de esa construcción, hacer Educación
Popular y formación política no es utilizar la misma técnica para hablar sobre
cualquier tema. Podemos abordar cualquier tema, siempre y cuando tengamos claro
para qué lo hacemos, para ello debemos acertar el camino.
Animar la creatividad del grupo
Ese
método tiene que estar orientado a animar la creatividad del grupo, pues hay
métodos para imponer, hay métodos para que la gente repita lo que nosotros
queremos que diga. En la escuela nos dicen lo que tenemos que hacer, nos niega
la creatividad. En Educación Popular la gente tiene que estar preparada para
responder ante cualquier coyuntura, por eso hay que animar la creatividad del
grupo, que no depende del líder, del dirigente o del comandante que tiene que
estar diciendo siempre qué se va hacer; las personas tienen que dar respuesta
en cualquier momento, con las condiciones que tenga; ahí se evidencia que se ha
hecho un buen trabajo. Es autoritarismo esperar que nos digan qué hacer.
Amarre, síntesis, conclusión
Quien
hace de educador popular tiene la facultad de hacer síntesis, no actúa como
director de una subasta quien que solo dirige quien tiene el uso de la palabra,
significa entender lo que nos están diciendo. En los procesos educativos es
necesario ir estableciendo puntos de llegada, conociendo conclusiones que no
son eternas, si no del momento en el cual estamos. Abrimos un debate, una
discusión, pero tenemos que juntar eso. Aquí lo participativo no es que toda la
gente opine sobre todo y que cada quien se vaya a su casa con su misma opinión;
sino que provocar el debate y que la gente opine –incluyéndonos a nosotros- es
construir colectivamente el conocimiento.
Adquirir compromisos
Todo eso
implica comprometer al grupo y comprometernos nosotros mismos; significa no
hacer una jornada, hacer la dinámica, decir que todo está bien, dar el tema e
irnos a la casa, aunque sea el contenido más acertado, es más importante que el
contenido sirva para que la persona fortalezca sus acciones. No es para que
sepamos del tema solo por saber, sino que eso sirva para fortalecer lo que ya
hacemos. No es un compromiso por el plan operativo o el plan anual de una institución.
Por eso
el educador popular es militante de la causa popular, porque más allá de que
seamos asalariados, si sentimos que la causa es justa nos comprometemos con
ella. No podemos hablar de transformar la sociedad si no militamos en una
estructura que busque la transformación, por eso el educador popular no es un funcionario
especialista que anda dando conferencias y capacitaciones en todos lados. Es de
por si, un militante comprometido responsablemente con la causa popular.
No existen recetas
Aun con
todo lo anterior, con este texto no aspiramos a recetar ¿Cómo se hace? Nunca
nadie tiene todas las respuestas. Todo lo condiciona la práctica, las
experiencias, la subjetividad, las ganas de hacer las cosas, los recursos. Hay
que ser creativo, no podemos parar el proceso. El cómo no debe ser un problema -aun
sabiendo que en Educación Popular no negamos el problema- sin embargo
reafirmamos que el cómo se va dando en el proceso, por ello reiteramos que el
carácter de la Educación Popular está en su intencionalidad, que además de
tener una intencionalidad pedagógica tiene una intencionalidad política. Esto
es, apenas un texto para seguir dialogando.
San
Salvador, El Salvador. Marzo de 2011.
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